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Creatividad: Aspecto clave en una Estrategia de Crecimiento

Por: José Germán Mejía y Juan David Franco.

 

Ciertas organizaciones logran destacarse por su capacidad de innovación. Esta distinción no proviene solamente de contar con personas especialmente talentosas. También han creado ambientes y procesos que promueven y estimulan la creatividad de todos sus empleados y la canalizan para beneficio de la organización.

 

Toda organización necesita desarrollar su creatividad para crecer y mejorar. Si bien existen áreas donde una persona creativa será un factor de éxito, como en mercadeo o en desarrollo de productos, a lo largo de la compañía hay muchas otras posiciones que se beneficiarán al utilizar la creatividad como una forma de hacer más efectivas sus herramientas de trabajo. En las organizaciones surgen nuevos retos todos los días. Estos parecerán más fáciles de resolver sí los empleados son capaces de desarrollar enfoques de solución diferentes, Además, la solución posiblemente tenga más impacto que la que habría surgido de un proceso de análisis convencional.

Existen 3 escenarios básicos donde la empresa puede explotar su creatividad. El primero ya lo nombramos: en las áreas de investigación, desarrollo y comercialización de productos. Aquí se trabaja en la creación de elementos, el diseño de su imagen y el establecimiento de estrategias para su lanzamiento y difusión.

En estas áreas es donde se necesitan individuos decididos a romper el molde para ser más exitosos. La compañía Arm and Hammer, dedicados la fabricación y venta de Bicarbonato de Sodio desde 1846, es un ejemplo de una firma que mediante la innovación y la creatividad logró avances increíbles sobre un producto realmente básico y simple. Los miembros de la compañía entendieron que para crecer tenían que surgir nuevas ideas, y aplicaron un proceso creativo que, sin alejarlos de su producto original, les abrió nuevos mercados. Llevan varios años dedicados a investigar los distintos usos que se le puede dar a su producto y a comunicarlos a través de campañas que rompían esquemas, como lavar la Estatua de la Libertad en 1986. Luego, a través de un proceso de desarrollo de productos, siempre basados en el bicarbonato, nacieron detergentes, desodorantes, aromatizadores para neveras, congeladores y alfombras y productos de salud oral.

El segundo escenario busca involucrar a más miembros de la compañía en el proceso creativo. La idea es identificar al interior de la compañía las áreas o los procesos con problemas y estimular a los empleados para identificar la mejor forma de mejorarlos. Existe un gran número de estas técnicas entre las cuales se destacan los círculos de calidad y los procesos de mejoramiento continuo.

Los círculos de calidad son grupos voluntarios de trabajadores que se reúnen para analizar el orden y la calidad de su trabajo, y presentar propuestas de mejora a la Alta Dirección. Estos círculos son de gran utilidad porque las personas que están implicadas en la ejecución de una tarea son las que están mejor posicionadas para identificar lo que está fallando en un proceso. Asimismo, estos grupos aprovechan la creatividad de quiénes los integran al estimularlos a pensar en nuevas y mejores formas de desarrollar sus labores.

Por su parte, los procesos de mejoramiento continuo velan por mantener unos estándares de calidad cada vez más altos, tanto para sus productos como para sus empleados. El mejoramiento continuo pretende recurrir a la creatividad y la innovación de los empleados para mejorar las diversas dimensiones del desempeño empresarial. Esto puede ser, por ejemplo, aumentar su competitividad, disminuir los costos o atender mejor las necesidades y expectativas de los clientes. Poner en práctica el mejoramiento continuo de un proceso requiere establecer los indicadores relevantes y los mecanismos necesarios para documentar los errores y fallas. Esta información debe ser analizada por los vinculados al proceso para generar las soluciones. Entre más gente se sienta motivada a participar en esos análisis, mejores serán las soluciones.

El tercer escenario busca fomentar la creatividad a lo largo de toda la organización. Su objetivo es lograr que cualquier miembro de la compañía esté en capacidad de aportar soluciones no sólo a los problemas que enfrenta en sus labores, sino a problemas que vea en la empresa en general.

Colmotores, por ejemplo, montó hace poco más de seis años un Plan de Sugerencias, en el cual invitaba a todos sus empleados a pensar cómo podían hacer mejor su trabajo. Hasta el momento, han recibido 46.750 sugerencias, de las cuáles 43.953 ya han sido implantadas (cerca del 94 por ciento), obteniendo ahorros por 22 mil millones de pesos. El Plan ha estado acompañado por un programa de incentivos, a través del cual se han pagado más de 1.900 millones de pesos en bonificaciones.

Cada uno de estos escenarios será exitoso en la medida que la compañía sepa como explotar la creatividad interna de cada uno de sus empleados. Sin embargo, hay muchos factores que pueden hacer difícil esta tarea. La creatividad de las personas se puede ver disminuida por el diseño mismo de su trabajo, por circunstancias personales o simplemente por exceso de trabajo. Luego de un tiempo realizando siempre las mismas tareas, las personas empiezan a generar rutinas que los alejan de explotar su lado creativo. Otras situaciones que atentan contra la creatividad en las oficinas son los “bloqueos creativos”, esos momentos en los que por más que se intente las ideas no llegan. En otros casos, el exceso de tareas no permite organizarse y se genera un sentimiento de impotencia. Para afrontar estas y otras situaciones Michael Ray y Rochelle Myers plantean en su libro Creativity in Business1 una serie de estrategias que analizaremos a continuación.

La primera estrategia busca que la organización invite a sus empleados a que analicen profunda y constantemente la manera en qué realizan su trabajo. Hacer una revisión minuciosa de cada una de sus acciones, actitudes y emociones, y preguntarse cómo estas apoyan su proceso creativo, es una manera de definirlo. No todas las personas son creativas bajo las mismas circunstancias. Hay quiénes desarrollan mejor su potencial oyendo música, otros necesitan silencio. Algunas salen a caminar, otras tocan algún instrumento. La creatividad es un proceso interno y personal que a cada persona le llega de acuerdo a sus circunstancias. Por eso, es importante lograr identificar esa situación o momento particular que hace que la creatividad llegue. El éxito de esta iniciativa es lograr que los empleados mantengan un espíritu activo para cuestionar y cuestionarse, buscando así poder evolucionar y crecer apoyándose en su proceso creativo.

Una buena estrategia para hacer fluir la creatividad interna es hacer las cosas de una manera totalmente nueva. Muchas personas han encontrado sus momentos más creativos cuando han “roto” su molde y cambiado la manera en que hacían las cosas. Cambiar las rutinas de trabajo, inclusive las personales, o la forma cómo se enfoca el problema suele ayudar a generar nuevas ideas.

La siguiente estrategia busca atacar los “bloqueos creativos”. En estos, la persona llega a un punto en qué siente que las ideas no le fluyen. Incluso las tareas más simples le parecen inalcanzables. Esta sensación de bloqueo en muchos casos está asociada con la cercanía de fechas de entrega (deadlines) o cuando se siente una fuerte competencia en la tarea que está realizando. Estos momentos se acompañan por sensaciones de ansiedad y tensión que toman control del individuo y de la situación. Para superar este tipo de problemas es recomendable dejar de forzar la mente en la tarea que uno se ha impuesto, esperando que el individuo se relaje y pueda nuevamente controlar la situación. Un momento de relajación y calma puede ser más útil que horas y horas de intensa concentración en los problemas. Tomarse un descanso, sin pensar en lo que se estaba haciendo, permite que cuando se vuelva a enfrentar el problema este se vea de otra manera y así aparezcan soluciones que antes no se habían tenido en cuenta, y probablemente la creatividad fluirá para mejorar la tarea que se estaba realizando.

Otro problema para la creatividad, muy normal en el mundo de los negocios, es la gran cantidad de trabajo que puede recibir una persona en un corto tiempo. La persona se siente aturdida y no sabe por donde empezar. Poco a poco, la lista de pendientes irá creciendo. Por eso, lo recomendable es empezar una tarea y no dejarla hasta terminar. Muchas veces la gente tiende a estancarse pensando qué tarea puede realizar más rápido o cuál le implica un menor o mayor esfuerzo, y pierde tiempo y energía buscando razones para no empezar. La creatividad no llega porque no se está aplicando a ninguna tarea en especial. La idea es tomar una tarea, sin pensar cuál, y empezar a desarrollarla hasta terminarla. Al concentrarse en una sola cosa no sólo ayudará a realizar la tarea más rápido, sino que fluirán más y mejores ideas que servirán para complementar el trabajo que se está realizando.

Si las anteriores estrategias fallan una última, que no suele ser bien vista, es alejarse de las tareas y pensar que no se sabe que va a suceder o cómo se va a solucionar el problema.

En algunos casos, es necesario dejar las cosas para qué estas sucedan. Dejar de pensar en los resultados de lo que se está dejando pendiente, dejar las preocupaciones a un lado y “rendirse”, creyendo, o mejor sabiendo, que nada va a pasar. Esta actitud genera, en la mayoría de los casos y casi de inmediato, una nueva preocupación: ¿y sí en realidad nada pasa? Lo sorprendente es que, por lo general, las cosas sí pasan. Las ideas, finalmente, llegan. La creatividad hace su aparición y las tareas terminarán no sólo hechas sino de muy buena calidad. Cuando las personas logran desprenderse de sus preocupaciones y no pensar en las implicaciones que pueda tener lo que están dejando de hacer, llegan a un estado de tranquilidad que les permite superar los problemas que estaban enfrentando.

El desarrollo de esta estrategia, por supuesto, no suele ser fácil. La responsabilidad por las consecuencias que pueda tener el dejar las cosas suele ser mayor que la capacidad de realmente “rendirse”. Ese punto es el más importante: el sentimiento de libertad que se alcanzará en el momento en qué uno logre entender que no se puede controlar cómo van a terminar las cosas, hace que la creatividad aparezca y brinde las soluciones que antes no veíamos. El tomar la decisión de alejarse de la tarea suele venir acompañada de momentos de angustia, pero la satisfacción al ver que se pudo superar el bloqueo suele ser mayor.

Estas estrategias tienen que ir acompañadas por un fuerte compromiso y confianza en el trabajo que cada uno realiza. La persona que trabaja siguiendo estos parámetros debe conocer sus capacidades y tener claro que estas no son soluciones que van a funcionar siempre. Lo que se busca con cada una de estas estrategias es estimular la confianza de cada persona en sus capacidades y evidenciar que todos los problemas tienen, de alguna manera u otra, una solución. Animar a sus empleados a ser creativos y desarrollar nuevos enfoques para afrontar los nuevos retos potenciará sus capacidades y, por lo tanto, generará ganancias para la compañía.

Una empresa que se apoya en su creatividad interna tiene más posibilidades de crecer que una que se limita a estimular el trabajo normal de cada individuo. Aprovechar ese recurso que tiene cada persona en su interior será de gran utilidad para el desarrollo y la innovación de la organización.

Referencia: RAY, Michael, MYERS Rochelle. “Creativity in Business”. Doubleday, Estados Unidos, 1986.